Kuniz el celta, mi nuevo libro


Kuniz el celta, mi nuevo libro


El tercero de una serie de libros basados en la investigación de mi ADN y el de mi esposa.

¿Cómo somos los españoles actuales? ¿Cómo eran nuestros ancestros?

Genéticamente similares a nosotros, cambia la cultura. La Edad de Cobre, de Bronce, de Hierro, la llegada de los Celtas a la península ibérica. Los Keltoi.

Después llegaron los romanos para expulsar a los cartagineses de Aníbal y su conquista posterior. Que les llevó 200 años conseguirlo, que se dice pronto.

Es una novela lo que he publicado, no un texto para estudiar en clase. ¡Aventuras!

Que no estoy contando durante 40 páginas como construían las cabañas de madera o piedra y los techados de paja. ¿Cómo era aquel mundo de los druidas y los guerreros que se extendió por Centroeuropa?

Yo tengo mis propias ideas y las expongo desde la primera página.

Escuchar a Aimergín, el bardo.

Usted nunca habrá leído algo ni parecido. Lo que hoy día conocemos como celta es mayormente leyendas irlandesas de la Edad Media. Recuerdos de historias de casi mil años antes.

Las naves de los Artabros pescando por el mar cantábrico, antes de hubiese cántabros.

Recuerdos de la Edad de Bronce y anteriores como el Juego de las Ruedas, Henges, y los laberintos grabados en las piedras, que olvidado su propósito tomaban por serpientes. Así los celtas o galos del noroeste de la península se decían “hijos de la serpiente”. Serpientes ellos mismos, y así los conocieron los legionarios de Julio César cuando les envió a conquistar aquel territorio.

Nos queda su ADN.

Una vida terrible, refugiados en castros, todos contra todos para conseguir campeones, guerreros intachables y victoriosos con su torques en el cuello. En algunos poblados incluso las mujeres peleaban a caballo. Todos contra todos. El mundo de los celtas.

Más primitivos fueron los pueblos que llegaron con el derrumbe del Imperio Romano: los vándalos y los suevos. Solo destruían, nada construían. Barbarie.

Un mundo tremendo, muy distinto del actual. Nosotros somos sus descendientes y la tierra permanece. Y el mar.

Somos los españoles. Averigüe usted su pasado ancestral, y se sorprenderá.

Mi esposa y yo aprovechamos aquellos meses del confinamiento, ¿usted lo recuerda? Para hacernos unos test de ADN, y enviarlos a esta dirección.

Averiguar que tienes rastros genéticos similares a unos neandertales encontrados en una cueva del oriente asturiano tiene su cosa, soy velludo y cejijunto, sí. Pero cuando te sale que por parte de padre eres descendiente de los Yamnaya, como les nombra ahora, al hijo mayor de Daniel, el alemán, que era el mote que tenía desde niño mi padre, me caí de la silla del ordenador.

La rompí y tuve que comprar una nueva, ¡de la risa que me dio!

Los tipos más parecidos a mí, genéticamente, se encuentran en Irlanda y Escocia.

Soy un español con ocho apellidos leoneses. Fue una gozada la exploración que realicé y relaté en los tres libros sobre las migraciones europeas.

Tal vez publique un cuarto antes de fin de año.

¡No se lo pierda!


 

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