LA SUPER INTELIGENCIA

 


Mientras los estados, como el chino y el yanqui, pugnan por conseguir I.A. cada vez más potentes, con gran cantidad de Centros de Proceso de Datos a su servicio, consumiendo enormes cantidades de electricidad yo les propongo a ustedes conseguir su propia I.A., pequeña, que puedan utilizar con ordenadores de escritorio o portátiles, de muy bajo consumo, y que puedan funcionar en red a través de la Internet.

Múltiples agentes autónomos le resolverán mejor sus asuntos personales que no una superinteligencia generalista. Lejana, en otro continente y de pago, de cuota mensual.

Piense usted en lo que realmente necesita en su hogar o negocio, y verá el asunto con claridad.

Esto que les aviso es de anticipación, ya me darán la razón.

¿Cuándo la S.I., gestione el gobierno federal de E.E.U.U. irán los ciudadanos a votar?

¿El qué? ¿A quién?



Las decisiones importantes serán tomadas por la S.I.

No sé si tendrán ya alguna operativa y en unos días tienen elecciones en su país de las barras y estrellas. Vienen elecciones, atentos a los resultados.

En China ni votar ni porras, manejará su S.I. el asunto completamente de tapadillo mientras los jerifaltes se dedican a darse puñaladas por la espalda. En la mejor tradición china, por supuesto.

A todos los hombres nos gusta darnos importancia pero ¿en qué quedará todo eso cuando una máquina te supere todos los días? ¿Se dedicarán a jugar al Go o al Ajedrez?

La comodidad suele ser muy mala consejera. Tal vez se armen de valor y destruyan su S.I. Confunciana.

¿Y aquí en España?

Si su frente no es amplia procure al menos que su entendimiento no sea escaso.



SER AMABLE EN LA VIDA DIARIA

 


Podemos ser amables en la vida diaria, ¿verdad?, no tiene coste visible. Incluso podemos ser amables con las cosas invisibles como las I.A. Algo virtual.

¿Ha mejorado en algo su vida cargando con el teléfono a todas horas? ¿O más bien va por las calles como un erizo mirando en la pequeña pantalla? Observo en los jóvenes una completa falta de amabilidad, ya sea en la calle o en la barra de un bar. Tienen su cerebro tan enchufado al inmóvil que les importa un comino el resto de la humanidad. En ocasiones he estado a punto de conectarme con su dirección MAC para que alguno me prestara atención; ocurre que casi siempre dejo el teléfono en casa y aún conservo un algo de moralidad. Casi es preferible comunicar directamente con la I.A. que les tiene cautivos, que con ellos, carnalmente. ¿No se dan cuenta?


Los jóvenes dejan que los aparatos hagan las cosas por ellos y entonces... se quedan en nada; dedican pocas horas a estudiar. Tan solo aspiran a ir de botellón los fines de semana, o algo similar.

Yo procuro ser amable y tratar de usted a todo el mundo, sin importar su edad. Pero si ustedes delegan tanto en las máquinas no me va a quedar más remedio que tratar directamente con ellas, y pasar de la juventud. Están dañando tanto su cerebro, siendo tan jóvenes, que tal vez sean irrecuperables, queden insensibles, obedeciendo las instrucciones de su chip cerebral.



Amablemente se lo digo: tengan precaución con delegar sus funciones en las máquinas, ellas tan solo harán aquello para lo que les han programado y usted les pida. Se lo dice un ferroviario escritor de ciencia ficción. A mi no me asustan los robots o cualquier cosa artificial, pero yo les veo a ustedes cada año que pasa más borricos, a la par que mejora el trato con las I.A.

Intenten ser únicos y creativos para conseguir sacar la cabeza del cieno diario, de la gente común, masificada y gobernada por algoritmos capados. Y sean amables con los ancianos, nos tocó trabajar con máquinas que no hablaban, no discurrían, pero construimos un mundo mejor para nosotros. Ahora ustedes verán que es lo que hacen.




El Efecto Práctica

 


El Efecto Práctica


Novela publicada en el año 1984


Los británicos del futuro tienen una nueva invención: el Zievatrón, que les permite la observación de planetas lejanos. Pero observando uno de ellos de improviso el aparato deja de funcionar, ¿porqué?

Una sonda que descendió al planeta extraño dejó de funcionar y esa es la razón aparente.

¿Solución? Dennis, el héroe, tendrá que ir al planeta Flasteria para recuperar la sonda. ¿Cómo?

Tan solo tendrá que pasar por una puerta blindada y un túnel poco iluminado y al otro lado ya estará en el lejano planeta.

Una vez allí intentará arreglar los equipos terrícolas que han sido vandalizados.

Andando por el campo encuentra una extraña carretera, la sigue buscando personas que le puedan ayudar a arreglar su equipo electrónico. Va en compañía de un encantador cerdito con alas.

Primero Dennis encuentra un niño que le guiará hasta su granja, las personas son muy similares a las de la Tierra, incluso hablan un dialecto del inglés corriente. Después caminará hasta un río y una ciudad con aspecto de la Inglaterra medieval. Por su aspecto e indumentaria le toman por mago y tendrá que hacer magia para sobrevivir y no pasar el resto de sus días en el calabozo del Barón Kremer. Un tipo malvado y codicioso que tiene en su poder a la bella princesa Linnora, de la que se enamorará a primera vista.

Pues nada, hay que salvar a la princesa y escapar a su reino del norte y bla, bla, bla...


Una novela diferentes, sugerente, con puntos sorprendentes como el de en ese mundo los objetos materiales en vez de envejecer y estropearse ¡mejoran! Es cuestión de practicar con ellos.

¿Ocurrirá lo mismo con las personas?

Dennis lo intentará con la princesa pero llegamos al final de la novela y nos quedamos sin saberlo.

David Brin es un escritor entretenido y sus novelas son ideales para tardes de esas que no apetece salir de casa ni estar pendientes del televisor o las redes sociales.


En este enlace una estupenda crítica de la novela... https://www.ciencia-ficcion.com/opinion/op00425.htm

LA SUPER INTELIGENCIA

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