NO SON ESPAÑOLES

 


Hablar español no es pensar como un español


La lengua española es una herramienta extraordinaria que yo utilizo diariamente; otra cosa muy diferente es ser español y discurrir como tal, como un natural de este territorio.

Durante años he leído autores como Borges, García Márquez y Juan Rulfo, extraordinarios, pero no son españoles como Cela, Umbral y Juan Manuel de Prada. Las referencias y los incentivos son diferentes, como son diferentes el vino argentino y chileno del español. La Hispanidad son muchas razas más o menos mezcladas. El lenguaje español nos da un marco, un escenario, pero las obras que en él se representan pueden ser muy diferentes.



Los españoles somos europeos, de raigambre; aquí están nuestras historia y referencias principales, América fue tierra de descubrimiento y conquista hace cinco siglos. Ahora son colonias del habla inglesa y la deuda financiera, impagable para ellos.

Concederles derecho a votar en España a los que no son naturales de esta tierra más que lejanamente, ni vecinos de alguna villa o ciudad, que no son provinciales, me parece una engañifa de libro. No están empadronados en un lugar, una parroquia, municipio o cabildo, lo están en un consulado americano, esto es así.

¿Tienen derecho al pasaporte español?

Tal vez, si nos ponemos, lo tendría medio Hispanoamérica, comenzando por la gente de Puerto Rico, pero si les dejan votar aquí, en elecciones estatales o municipales, me parece que es cuanto menos un hecho doloso, de mala fe.

Si finalmente se lo permiten puede que sea la hora de romper la baraja... y las putas al río.

Una cosa es que esas gentes, de otras razas, hablen y escriban parecido y otra que sean como nosotros. Tenemos el mismo marco, el mismo visor, pero las películas son diferentes. Es mi opinión sincera, que estoy todos los días en contacto con hispanos.


El mundo interior, de Robert Silverberg


 

El mundo interior, de Robert Silverberg


Novela publicada en el año 1971


En un planeta tierra que pasa de los 75.000 millones de habitantes Nicanor es un sociocomputador del planeta Venus que ha venido de visita para conocer de primera mano la vida de la gente.

Es recibido por Charles, un erudito que le lleva a conocer su inmenso edificio, la Mónada 116, de unas 1.000 plantas de altura y 881.115 habitantes, justo en el momento de su llegada.

Es un mundo superpoblado completamente dedicado al mandato divino: Crecer y multiplicaros.

Los terrícolas se dedican principalmente a eso, a reproducirse...

Charles es un fracasado, un marginal, tan solo tiene 4 hijos naturales, a su nombre, y su esposa ya no puede tener más.

La vida no es tan feliz como puede parecer, de vez en cuando aparecen “ los neuros”. Suicidas.

Al vivir en semejante conurbación todo el mundo está a la vista de su prójimo, no hay intimidad apenas. Es un Mundo Feliz un tanto perturbador.

Una sociedad vertical que ya ni recuerda cuando fue horizontal, aunque se alimenta de las granjas exteriores repartidas por todos los territorios, un vida bárbara.

Michael es un tipo que quiere escapar de su inmenso rascacielos y caminar por el campo hasta las ruinas de Nueva York, quiere ver el mar, y se lo cuenta a su hermana gemela Micaela.

¿Tú estás loco?¿Sabes cómo terminarás?


Es una buena novela, en líneas generales, pero aviso: más parece escrita para pederastas que para personas normales.

En este enlace una estupenda crítica... https://cualia.es/el-mundo-interior-the-world-inside-1971-de-robert-silverberg/

ANTICIPAR LOS CAMBIOS, TIEMPO DE BÁRBAROS

 



Es tiempo de amarse y de unirse, cada uno consigo mismo y con sus semejantes.

Vienen cambios que se percibirán como calamidades; tomar un café fuera de casa será casi prohibitivo. Veremos tambalearse instituciones centenarias, como el Vaticano, y la ruina de muchos bancos y estados.

Para hacer una buena tortilla hay que cascar unos cuantos huevos.

Se marchará mucha gente buena para... el otro barrio. Por buenazos. Que Dios está en todo y en todos.



Mejorará el clima planetario hacia estadísticas como las que conocimos de chicos, en los años 70.

Lo que se perdió, como los glaciares de los Pirineos, no se va a recuperar pero volverá a verse una España más verde que la de estos últimos 10 años.

Las I.A., harán películas sin actores humanos y ustedes las verán en la tele comiendo palomitas.

Nada tendrán, vecinos, y la felicidad correrá por cuenta propia. Evite vicios y malas compañías.

Anticipar las jugadas del contrario, eso nos enseña el ajedrez, le conducirá al menos a firmar unas honrosas tablas.



Recuerden: quieren tirar Europa abajo, y España es su cabeza. No la perdamos por fruslerías.

Viene un tiempo de bárbaros, empapados de odio y maldad, y de nada serviría ahora amurallar las ciudades, ya los tenemos andando por nuestras calles, o en patinete.

Es una Agenda, o plan mayúsculo, muy bien diseñado. ¿No lo ve usted?

Es transparente.


NO SON ESPAÑOLES

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