El Efecto Práctica

 


El Efecto Práctica


Novela publicada en el año 1984


Los británicos del futuro tienen una nueva invención: el Zievatrón, que les permite la observación de planetas lejanos. Pero observando uno de ellos de improviso el aparato deja de funcionar, ¿porqué?

Una sonda que descendió al planeta extraño dejó de funcionar y esa es la razón aparente.

¿Solución? Dennis, el héroe, tendrá que ir al planeta Flasteria para recuperar la sonda. ¿Cómo?

Tan solo tendrá que pasar por una puerta blindada y un túnel poco iluminado y al otro lado ya estará en el lejano planeta.

Una vez allí intentará arreglar los equipos terrícolas que han sido vandalizados.

Andando por el campo encuentra una extraña carretera, la sigue buscando personas que le puedan ayudar a arreglar su equipo electrónico. Va en compañía de un encantador cerdito con alas.

Primero Dennis encuentra un niño que le guiará hasta su granja, las personas son muy similares a las de la Tierra, incluso hablan un dialecto del inglés corriente. Después caminará hasta un río y una ciudad con aspecto de la Inglaterra medieval. Por su aspecto e indumentaria le toman por mago y tendrá que hacer magia para sobrevivir y no pasar el resto de sus días en el calabozo del Barón Kremer. Un tipo malvado y codicioso que tiene en su poder a la bella princesa Linnora, de la que se enamorará a primera vista.

Pues nada, hay que salvar a la princesa y escapar a su reino del norte y bla, bla, bla...


Una novela diferentes, sugerente, con puntos sorprendentes como el de en ese mundo los objetos materiales en vez de envejecer y estropearse ¡mejoran! Es cuestión de practicar con ellos.

¿Ocurrirá lo mismo con las personas?

Dennis lo intentará con la princesa pero llegamos al final de la novela y nos quedamos sin saberlo.

David Brin es un escritor entretenido y sus novelas son ideales para tardes de esas que no apetece salir de casa ni estar pendientes del televisor o las redes sociales.


En este enlace una estupenda crítica de la novela... https://www.ciencia-ficcion.com/opinion/op00425.htm

LIMPIEZA PERSONAL Y GRUPAL

 


Necesitamos hacer una gran operación de limpieza en España, sin prisas, de aquí a fin de año.

No conseguiremos una pulcritud apreciable en este cenagal de país pero todos comeremos las uvas con una sensación muy diferente a la de estos días aciagos.

Cuando digo limpieza no me quedo en las calles, y eso que espero que llueva en abundancia; limpieza en los hogares, descartando muchas cosas que ya encontramos inservibles. Limpieza personal, de creencias, incluso políticas, que ya vemos insostenibles.

Pulcritud en nuestros actos diarios, cosas tan simples como mirarnos al espejo antes de salir de casa y ver si estamos arreglados, ¿porqué hoy no te has afeitado? Buenas maneras al conducirnos por las calles, cediendo el paso al entrar o salir de establecimientos públicos.

¡Sonreír, caramba, que no cobran por ello!

A la hora de sentarse a una mesa a comer desactivar los inmóviles y... ¡no voceen!

No estamos sordos y no tenemos porqué escucharles cinco mesas más allá.

Limpieza mental, de agendas foráneas. Sí, sabe usted de qué le hablo.



No, no eres un perro o un gato. No te equivocaste al nacer como macho pirolo, hay un propósito muy claro en el hecho, y si no hubiese sido como mujer esplendorosa ¡también! Eso son cosas de parásitos que ustedes no perciben.

Escuchen: un cerebro femenino no cabe en un cabezón masculino... ¡lo reventaría!

Ellas son capaces de pensar en cinco cosas a la vez mientras se ajustan el sujetador, nosotros con más de dos se nos caen los pantalones, o nos los tenemos que bajar deprisa y corriendo. Esto es así.

Cuando yo voy ellas ya están allí y me ven venir, y a usted también.

Sin rencores, hay que limpiar muchas “verdades establecidas”, abandonar dogmas, imposiciones variadas y atrevernos a caminar por terrenos desconocidos, tanto en lo material como en lo espiritual. Es nuestro destino personal y grupal.

Usted es su escritor, escriba su futuro. En este mundo o en cualquier otro, ¡sea atrevido! En las estrellas si lo prefiere. No sea tan vago, deje de vivir un relato ajeno donde no le queda otra que arrastrar los pies por el suelo, como cojón de foca. Procure llevar siempre los zapatos bien lustrosos, también en la otra vida.




MARGINAL


Así de primeras entendemos de una persona que es un menesteroso, que vive de la caridad cristiana, pidiendo en la puerta de una iglesia; pero también tiene otra acepción: persona que coloca, adrede, al margen.

Al margen del Sistema, de la Verdad Oficial, del Discurso Imperante. En literatura, yo soy escritor, se dice la Corriente Principal, miles y miles de libros publicados, llenando estanterías, contando todos lo mismo. Cuando has leído uno has leído cientos. Ya con el primer libro que publiqué yo me coloqué al margen de esa corriente, como el pescador que ve pasar truchas y truchos. Os quiero mucho.

Buscando publicar ideas y relatos diferentes a lo que lee el común de la gente.

¡Pero así no ganas dinero!

Ya, pero, ¿Cuál fue mi intención primaria?

Dar a conocer sucesos y mundos distintos de lo común en la corriente principal.

Pues claro que tengo pocos lectores, tan solo los que son buscadores.




Mi última novela, sobre los primeros celtas de Europa, no tiene apenas nexo alguno con todo lo que les han contado, publicado, ¡durante siglos!

Hay docenas de libros y fiestas celtas que se parecen a la realidad que ellos vivieron como el huevo a la castaña.

¿Cómo lo conseguí?

Poniéndome al margen.



Sí, yo soy un marginal.

Practiqué y practiqué durante años hasta conseguirlo.

Ahora le toca a usted, ¿cuál será su elección?

¿Seguir en el cardumen, la corriente principal, o ponerse al margen?

Recuerde: hay peces que vuelan fuera del agua. Usted mismo.


 

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