La persistencia de la visión, de John Varley

 


La persistencia de la visión, de John Varley


Libro publicado en el año 1978.

Son seis relatos y el más largo es el primero: La persistencia de la visión.


“No debéis tener miedo más que al miedo”

Así pues tomó su saco de dormir y mochila y se puso a viajar hacia el sur y el oeste de Chicago, a pie y haciendo auto-stop. Un reactor nuclear había estallado en Omaha y varios estados quedaron muy afectados. El protagonista marcha hacia el sur y llega a Taos, Nuevo México; allí conocerá los restos de algunas comunas hippies, la mayoría resultaron ser un desastre. Terminará parando en una reserva india donde encuentra una curiosa granja habitada por personas que son ciegas y sordas.

Asombrado por el gran trabajo de Janet Reilly con los niños especiales quiere quedarse un tiempo con ellos; es acogido por Rosa, que es una niña de segunda generación, ya puede hablar más o menos con normalidad. Ella le enseñará a tener una mínima percepción extrasensorial para que pueda comunicarse con su comunidad.


En el cuenco


¿Se imagina usted una ciudad como Las Vegas pero en el planeta Venus?

John Varley sí, y por ello escribió este relato.

El protagonista vive en Marte y adquiere un ojo artificial para utilizarlo durante unas vacaciones en Venus. Pero como es un ojo usado comenzará a darle problemas al poco de pisar Venus. Estará tuerto en poco tiempo de no encontrar remedio rápido. Así encontrará a Ascuas, una niña, que es una experta en ese tipo de artefactos. Kiku, el marciano protagonista, tendrá que ponerse en sus manos para sobrevivir en Venus, y además hacerse rico en el intento. Y se pondrá en sus manos, de los pies a la cabeza.


El libro se acompaña de otros cuatro relatos más, con variado interés que se leen con facilidad. Eso sí, Varley es otro de esos autores de los años 70 que se lo hacían con... niñas. Así terminaron o terminarán todos ellos.

Hasta el siguiente libro, disfrutar de la ciencia ficción.

En este enlace una estupenda crítica... https://www.ciencia-ficcion.com/opinion/op01052.htm


DESCONOCIDOS ANCESTROS EUROPEOS

 


Por causa de la muy deficiente educación, además falseada con un insostenible ideario político, la mayoría de los jóvenes españoles ignora la complejidad genética que tenemos, así como la de nuestros hermanos portugueses.

Para las tres últimas novelas que he publicado este año tuve que poner al día mis conocimientos sobre este asunto.

Resumiendo: Sobre un sustrato de pueblos, que no sé si podríamos llamar Íberos, se fueron superponiendo con el paso de los milenios, en sucesivas migraciones, gente que provenía de Centroeuropa, cazadores y recolectores, y del Asia Menor, agricultores y ganaderos.

Aproximadamente hace 3.000 años, en la Edad de Bronce, llegaron pobladores procedentes de la zona del Mar Caspio con sus carros de dos y cuatro ruedas, tirados por burros y bueyes, y los guerreros montados a caballo. La genética masculina de los peninsulares resultó muy alterada, no así la femenina pues estos “caballeros” venían con pocas mujeres.



600 años más tarde comenzaron a atravesar los Pirineos unos pueblos centroeuropeos con una cultura ya de la Edad de Hierro, que denominamos Celtas o Galos. De ellos provienen nombres como Celtiberia y Galicia. Fue otra capa a mayores que se añadió.

Los romanos invasores y sus sucesores visigodos apenas dejaron rastro genético en el acerbo peninsular, pues no se mezclaban con los naturales del territorio. Sí, en cambio, dejo buena muestra un grupo de pueblos que llamamos los Suevos, en el occidente peninsular. A finales de su escaso reinado, muy violento, acogieron cristianamente a refugiados de la Isla Británica en la costa noroccidental, venían huyendo de los invasores anglo-sajones, y su barbarie. Así fueron llamados Pelayos, y Alemanes los germanos.



La tiranía goda y su sucesora musulmana les barrió de la historia escrita, pero la genética canta y cuenta estas verdades sobre cómo somos los españoles y portugueses.

Quedaron residuos de bereberes en la zona del río Miño, por la acogida cristiana que les dispensaron un par de reyes de Oviedo, Ramiro y su hijo Ordoño, y algunos pocos rastros más en algún lugar del sur peninsular, casi indetectables.

La dominación musulmana y alguna otra gente que anduvo por aquí hasta los Reyes Católicos no dejó trazas visibles en nuestro ADN. No se mezclaban más que entre ellos mismos.

Y llegamos a nuestros días, con millones de inmigrantes establecidos por aquí y por allá.

Pregunto: de seguir en este plan... ¿quedaran los españoles, los naturales, de raza, siendo reducidos en reservas?

Tal vez ya nos estarán buscando sitio en la España... Vacilada.

Yo recomendaría a mis amistades alguna zona de la provincia de Zamora, de clima muy benigno.


VA USTED POR BUEN CAMINO

 


Hay personas cuyo ombligo es como un pozo muy profundo, y lo tienen tan cegado de creencias y deseos que es muy difícil llegar hasta él y poder ayudarle.

Nadie le puede asegurar que algún día pueda salir de ese estado.

Su personalidad en la Matriz 3D está tan bien atrapada y manipulada que resulta casi imposible hacerle entrar en razón. Por la mínima se aferra a una creencia o miedo que le implantaron de niño, y no hay quien le saque a usted de eso.



Atienda a esto: el tiempo podría asemejarse a la memoria humana; no es secuencial, está repartida un poco por allí y un poco por allá, entonces, si a cualquier conflicto personal usted recurre a recordar y aferrarse a lo que conoció de niño, cuando iba a la guardería o la escuela, entonces no hay manera de traerle a este momento y suceso presente para poder resolverlos.

Los europeos estamos padeciendo una acusada debilidad estructural desde la Segunda Guerra Mundial y lo que sucedió a continuación. No hay más que observar las noticias diarias en los periódicos.

Nos han dividido y debilitado tanto que no es de extrañar esas calles en llamas y pillaje en muchas ciudades.

¡Quédate en casa!

Mientras te queman el coche.



Nos están llevando como al ganado hacia una guerra catastrófica contra la Federación Rusa.

¿Para reducir la población mundial? Eso... ¿en qué cabeza cabe? Cabeza humana, quiero decir.

Debemos darnos cuenta de este hecho cuanto antes y poner fin a esta deriva desastrosa.

Tenemos una imagen del mundo inapropiada, infantil, que se está derrumbando a marchas forzadas, no se aferren a ella.


La persistencia de la visión, de John Varley

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