Reina de la nieve, de Joan D. Vinge
Novela publicada en el año 1980
Un médico galáctico acompaña a la
reina de Estío a un dormitorio, durante un carnaval o similar, donde
una pareja de jóvenes. Tiene que realizar implantes clónicos de la
pareja, si salen bien el médico será recompensado con 25 años
extra de vida propia. Así será un tipo bien longevo.
Aparece ahora en el relato una sibila:
es canalizadora. ¿Y eso?
Preguntar y yo responderé. Luna y su
¿primo? Destellos son los únicos que se acercan a la sibila y se
ponen a charlar normalmente. Los demás la temen.
La reina Arienrhod, como se pronuncie,
soporta más mal que bien la presencia en su ciudad y reino de la
policía de La Hegemonía, algo galáctico o así; está deseando que
abandonen el planeta cuanto antes pero no es capaz de imaginar lo que
vendrá a continuación, una vez se hayan ido los espacianos.
Luna se ha separado de Destellos,
quiere ser sibila. ¿Y eso pa´qué?
Destellos anda por Carbunclo, pasándolo
verdaderamente mal. Y como de mal en peor solo se le ocurre que
desafiar al amante oficial de la Reina de la Nieve, tocando la
flauta...
Ganará el joven flautista, aún menor
de edad, en singular combate al guardaespaldas oficial de la reina
cachonda. ¿Te lo puedes creer?
Yo ahí lo dejé, un coñazo de libro,
un ladrillo que regalaré al primero que me lo pida.
En este enlace una estupenda crítica... https://www.ciencia-ficcion.com/opinion/op01321.htm