Desgraciadamente y en pocos años España ha vuelto a ser un país tercermundista; la entrada incontrolada de millones de personas desde otros continentes ha deprimido nuestra vida corriente de tal modo que me hace recordar la infancia, en un barrio obrero en las afueras de la ciudad.
Bandas de delincuentes campan por las calles con machetes e incluso armas de fuego.
El estado español sigue mirando para... ¿el polo norte?
¿A quién beneficia?
Hay escasez de vivienda asequible en las grandes ciudades, y a la vez no para de llegar gente de otros países.
¡Esto es el capitalismo, vecino!
Lo que hace unos pocos años nos parecía ciencia ficción lo padecemos diariamente, y seguimos en modo inconsciente.
Vivimos en un tiempo donde no se permite llamar a las cosas por su nombre, como ocurría en los de Cervantes y Quevedo. O eres dirigente o eres disidente, lo demás es ganado. Y todos estamos al mismo tiempo en el mismo mundo.
Como yo soy uno más del populo paganini ya se pueden imaginar en qué rincón me tienen situado.
Anticípese, vecino, cambie usted a un modo de vida que le resulte enriquecedor, provechoso, ¡español! Que tenemos una cultura y tradiciones que son admirables. Eso no quita que nos encante estar a lo último en tecnología, Computadores Cuánticos por ejemplo, o en aprender a tener tu
propia I.A., en tu ordenador personal, sin tener que pagar cuotas a una empresa extranjera.
Disfrute de un otoño benéfico y procure salir al campo cuando le sea posible.
La humanidad está cambiando de la infancia a la adolescencia, así pues muchas cosas que cargamos desde la antigüedad ya nos sobran y serán abandonadas.
Es un tiempo de cambios.

