Novedades Amigos hospitaleros.
Nos piden ayuda en el marco de un proyecto de investigación en la BSP Business & Law School de Berlín (Alemania), están estudiando las experiencias, motivaciones y el compromiso de los Hospitaleros/as Voluntarios – personas que dedican su tiempo de forma libre y desinteresada a acoger a los peregrinos en los albergues del Camino de Santiago.
Nuestro amigo Andreas presidente de Vltreia e.V., la Asociación Jacobea de Stuttgart que regenta el albergue de peregrinos en La Faba en el Camino Francés, es el responsable del proyecto. Os pedimos colaboréis cumplimentando el cuestionario que está disponible en alemán, español e inglés, tiene una duración aproximada de 12 minutos y es completamente anónimo: ENCUESTA
Mi primera experiencia como Hospitalero.
Las conclusiones que extraigo de este “viaje a la gratitud”, es que es tan importante la experiencia, que todo ser humano la tendría que vivir, pues da a entender que en tu vida has de cambiar ciertas cosas, te das cuenta de que uno de los mensajes más importantes de nuestras vidas está en que en la vida es más importante “dar que recibir”, y que la vida cobra un sentido real y espiritual cuando lo haces, ya que lo que realmente te vas a llevar de este mundo, lo que de verdad importa y lo que da sentido a la vida, es todo lo que das de ti a los demás. Se dice siempre a nivel popular, lo que me voy a llevar es lo que viva, lo vivido con mi esposa, hijos o amigos, mis viajes, mis mejores momentos con mi familia, lo divertido y lo que he disfrutado haciendo lo que me VOLUNTARIOS gusta, etc., yo creo que todo eso realmente es cierto, pero creo que lo que de verdad me voy a llevar es todo lo que haya hecho por los demás, y me atrevería a decir que esa es realmente tu valía como ser humano, y que al mismo tiempo esa es nuestra misión para lo que fuimos creados, y eso es lo que realmente va a contar allí arriba.
Siempre me acordaré el último día en el último momento en el albergue, cuando ya nos habíamos despedido de todos y enfilamos con el coche la bajada de la pequeña carretera, escuché una voz en mi interior que me decía: “gracias por ser tan generoso”, lo habíamos dado todo, estábamos agotados pero llenos de satisfacción por haber hecho felices, aunque fuera por unas horas a todos aquellos peregrinos que se acercaron a nuestro albergue. Siento que nos fuimos de allí siendo más personas y habiendo aprendido algo que ya sabíamos pero que no habíamos experimentado, y es que no necesitas nada material para ser feliz, la felicidad radica en uno mismo y se despierta ese sentimiento cuando te vuelcas en hacer felices a los demás, entonces eres feliz tú, ya que tu sentimiento de dar sin esperar nada a cambio se desarrolla y crece y te hace feliz a ti viendo sonreír al otro, o cuando te da un abrazo que te llega al corazón, pues él te está dando el suyo en ese abrazo.
No hay nada material que pueda superar eso, ni siquiera competir, la felicidad que crea lo material es efímera y pasajera, cuando entregas el corazón es para siempre, y de ahí incluso salen nuevas amistades que no te olvidan ni las olvidas.
En definitiva, cuando llegamos a casa y reflexionamos recuerdo que le comenté a María Jesús: “incluso hubiera pagado para vivir todo esto”. Creo firmemente que ahora (y lo digo con toda mi humildad) hemos crecido un granito de arena más como personas. Y ahora, solo nos queda esperar a vivir otra experiencia como esta, otra y muchas más, hasta que el cuerpo aguante. Muchas gracias por la oportunidad de crecer como personas que nos habéis dado.
Jorge Velazco.


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