Novedades
Este es el último boletín de 2025, y tengo una información importante para la próxima temporada de 2026. Vamos a limitar la edad de los voluntarios, sé que es una decisión difícil de tomar, pero tengo que tomarla por el bien del colectivo y de la actividad que realizamos.
No aceptaremos nuevos voluntarios en los cursos de formación de 2026 que hayan cumplido 75 años (los nacidos en 1950) Esta información es importante para los coordinadores de cursos en todos los países donde formamos voluntarios.
Y valoraremos de manera individual, los ofrecimientos de hospitaleros veteranos que hayan cumplido los 80 años. No puedo más que agradecer a estos hospitaleros veteranos, el trabajo realizado durante los últimos años, pero quizás llegó el momento de dejar el voluntariado.
Hemos recibido con mucha gratitud, el Premio Hermann Künig 2025 a la hospitalidad, reconocimiento que la Asociación Camino Künig ha establecido por primera vez, el premio está dotado de un diploma acreditativo y una placa de terracota con un sobre relieve de Hermann en su camino a Santiago en el siglo XV
Estamos colaborando con el Ministerio de Cultura, en el nuevo expediente de declaración como Patrimonio Inmaterial a la hospitalidad y la acogida, esperamos que pueda tener el consenso de todas las comunidades portadoras, y que la declaración se pueda llevar a buen fin.
Comunicamos a todos los voluntarios, que ya tenemos abierto el cuadrante de 2026, y pedimos especialmente los ofrecimientos del primer trimestre del año (enero, febrero, marzo). Aunque ya podéis solicitar destino para todo 2026.
Al ser éste, el último boletín del año, quiero felicitaros anticipadamente por las fiestas de Navidad y desearos a todos un feliz final de año 2025. Seguro que el 2026 llegará lleno de proyectos de Caminos y Hospitalidad. Feliz Navidad a todos.
VOLUNTARIOS
Una Colaboración Querido Hospitalero:
Confesiones de un Peregrino (y un poco de Gratitud)
¡Querido hospitalero, alma bendita del Camino, faro en la noche de ampollas y calcetines húmedos! Esta carta no es una postal, ni un correo de esos con «asunto: mi vida ha cambiado gracias a ti» (aunque casi). Esta es una confesión. Una confesión sincera de alguien que, hace no tanto, aterrizó en tu albergue con la fe del carbonero y la apariencia de un náufrago. Recuerdo que llegué arrastrando mi mochila, que ya a esas alturas pesaba lo mismo que un elefante adolescente, y con una expresión facial que oscilaba entre la alegría del «he llegado» y la agonía del «¿dónde está la ducha?».
Tú, con esa sonrisa que parece entrenada para disipar nubes de tormenta y malas vibraciones, me indicaste mi litera. Esa litera, ¡ay, la litera! Al principio, la miras con un escepticismo de urbanita. «¿Y aquí se duerme?», te preguntas, mientras tu cerebro sigue procesando el ronquido grave del compañero de al lado y el murmullo de siete idiomas distintos confluyendo en una Torre de Babel del descanso. Pero luego, amigo hospitalero, tu litera se convierte en el trono de tus sueños más profundos, donde la manta de lana rasposa es más suave que la seda y el colchón, que antes parecía de piedra, se transforma en una nube de algodón. Gracias, en parte, a tu magia… y a los kilómetros acumulados, claro.
Recuerdo esa noche en la que un peregrino, poseído por el espíritu de la logística (o quizás por el ajo y la cebolla del potaje), decidió reorganizar el calzado de todos a las 2 de la madrugada. Yo, que ya casi había alcanzado el nirvana en mi litera, escuchaba el «clack, clack» de las botas y el suave resoplido del «organizador». Tú, hospitalero, con la sabiduría de un maestro zen y la paciencia de un santo, apareciste de la nada, resolviste el entuerto con un «shhh» y un movimiento de ceja que valía por mil sermones, y la paz volvió a reinar. Eres el sherpa de nuestras mochilas, el psicólogo de nuestras crisis existenciales y el gurú de la colada.
Y qué decir de la ducha. Esa ducha, tan ansiada como el Santo Grial. No importa si el agua sale fría, templada o a trompicones; no importa si tienes que hacer cola con un grupo de japoneses, unos alemanes y una familia australiana. El mero acto de la ducha en un albergue es una purificación. Sales de ella oliendo a limpio (o al menos, a menos sucio) y con la energía renovada para buscar tu ropa interior colgada entre los pinos. ¡Gracias por el agua caliente (cuando la hay) y por la comprensión de nuestras prisas matutinas!
Pero más allá de las literas, las duchas y los ronquidos sinfónicos, lo que verdaderamente nos regalas es la hospitalidad. Esa palabra que en el Camino adquiere una dimensión casi sagrada. Esa primera mirada de complicidad, el mapa desplegado en la mesa, el consejo sobre la etapa que viene, la oferta de un café caliente, o simplemente el silencio respetuoso cuando tu cuerpo solo pide paz. Eres el guardián de una tradición milenaria, el eslabón de una cadena humana que hace que este viaje sea posible para miles de almas.
Así que, desde el fondo de mi corazón (y de mis maltrechos pies), quiero darte las gracias, hospitalero. Gracias por tu paciencia con el torpe que no sabe poner la lavadora, con el roncador empedernido, con el que pregunta por quinta vez dónde está el supermercado. Gracias por tus consejos, por tu sonrisa, por tu presencia discreta pero fundamental. Eres la columna vertebral de este fenómeno universal, el héroe sin capa que nos ayuda a llegar a Santiago con el alma un poco más ligera y el corazón un poco más lleno.
¡Buen Camino, hospitalero, y que el Karma te devuelva multiplicado cada buena acción! Con eterna gratitud (y sin ampollas por ahora), Un peregrino más.
Ernesto Díaz (publicado en caminodesantiagortv.com)
Convocatorias
Curso de Español para hospitaleros extranjeros
Por iniciativa de Ainoa Polo Sánchez, hospitalera veterana y profesora de idiomas, se iniciará un curso online de español, para los hospitaleros que estén interesados en mejorar su aprendizaje en la lengua de Cervantes. Se formarán dos grupos, uno para los que empiezan de cero total y otro para los que ya tienen algún conocimiento. Los interesados, deben de ponerse en contacto con Ainoa en ainoapolo@gmail.com y acordar con ella su participación en la formación.
Cursos para Hospitaleros Veteranos 2026
Taller de Literatura y escritura creativa para hospitaleros Lo celebraremos en el albergue de Zamora los días 16, 17 y 18 de enero, Nuestro compañero y escritor Ángel Luis Moraga, será nuestro guía, para todo aquel hospitalero o peregrino que le guste enfocar sus caminos en las letras, en formato actividades, diario de peregrino, etc. Los interesados, deben de ponerse en contacto en angeluuiss@hotmail.com
El curso tendrá un aforo máximo de 15 participantes.
Abre tu corazón a quien escuchas
30, 31 de enero y 1 de febrero en el albergue de Grañón, dirigido por Alejandro Pérez y Marina Saiz La escucha activa en la hospitalidad. (Será tratar la escucha desde el punto de vista espiritual, hacer talleres prácticos, etc.) Los interesados, deben de ponerse en contacto en marinasaiz@hotmail.com El curso tendrá un aforo máximo de 15 participantes.
Curso de primeros auxilios
A celebrar en el albergue de Zamora los días 6, 7 y 8 de febrero, nuestro compañero Manuel Santiago, será quien nos ayude a saber actuar en los primeros auxilios que cada día podemos encontrar en el camino o en los albergues. Un curso práctico teórico para saber actuar en momentos de urgencias. Los interesados pueden recibir más información en manuelhosvol@caminosantiago.org
El curso tendrá un aforo máximo de 15 participantes.
Cómo acoger sin entender (su idioma)
27, 28 de febrero y 1 de marzo en el albergue de Grañón ¿Cómo escuchar al peregrino o a tu compañero hospitalero cuando no sabes inglés? Nociones básicas de inglés y posibles recursos para fomentar la escucha ante la dificultad de los idiomas. Coordinado por Marina Saiz. Los interesados, deben de ponerse en contacto en marinasaiz@hotmail.com
El curso tendrá un aforo máximo de 15 participantes.
No hay comentarios:
Publicar un comentario