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Ceuta y Melilla

 


Ceuta y Melilla


Extracto sencillo sobre la historia de estas dos ciudades.



En tiempos de la expansión del imperio romano, una vez que Octavio ha terminado con Marco Antonio y Cleopatra en Egipto, sobre el año 31 A.C., las legiones romanas ocupan el norte de África y el reino de Mauretania. Los Mauretanos conservarán, aparentemente, su reino y rey con capital en la actual ciudad de Tánger mientras los romanos irán levantando ciudades en la costa como Ceuta y Melilla.

En el año 40 D.C., el rey Tolomeo de los Númidas es asesinado durante una visita a la ciudad de Roma, por orden del emperador Caligula. Su sucesor, Claudio, divide el norte de África en dos provincias llamando a la mas occidental Tingitania, por Tánger; quedando bajo la administración directa de la Hispania Romana y sus legados imperiales.

Durante la llamada Peste Antonina, en tiempos del emperador Marco Antonio, es tan grande el desastre en Roma y todo el imperio que los Tingitanos se rebelan, acaban con las pocas tropas legionarias que quedaban en su territorio y cruzan el estrecho. Atacan y arrasan Cádiz y después se acercan a Hispalis, Sevilla. Alertados de ese suceso la Legión Séptima Gemina tuvo que marchar a la carrera hacia el sur, por la Vía de la Plata, para socorrer la ciudad. Llegaron justo a tiempo, y después fueron matando a todo mauro que pillaron por la zona. Incluso pasaron el estrecho para restablecer el poder imperial en Ceuta y después en toda la zona.



El emperador Diocleciano dejó bien establecido que esta provincia dependería siempre de Hispania, para evitar nuevas rebeliones e invasiones de la península.



La zona quedó pacificada hasta el año 429 cuando el conde romano Bonifacio presta su flota a los Vándalos para que crucen desde la península hacia África, pensando que serían poderosos aliados en su traición a Roma. Los Vándalos acabaron con su vida y arrasaron todas las ciudades romanas que pillaron de camino hacia Cartago.

Esto de las traiciones en Ceuta ya viene de antiguo.



Sobre el año 534 serían los romanos de Constantinopla, al mando del conde Belisario, los que conquistarían la zona pasando a llamarse Mauritania Secunda.



Tocaba reconstruir las viejas ciudades romanas pero... poco les duró la alegría pues en el año 615 el rey godo Sisebuto les expulsó de la zona tras haber hecho lo mismo en el sur de Hispania, España.

Las ciudades hispano-godas conocerían un tiempo de paz hasta el año 710 cuando el obispo don Oppas de Melilla y el conde don Julián de Ceuta prestan la flota visigoda a los musulmanes para que crucen el estrecho y combatan contra el rey don Rodrigo.

Otra traición y el conocido resultado: el Islam se quedó con toda la península durante siglos.



Habrá que esperar al año 1415, en los tiempos del rey Juan de Portugal y su hijo Enrique el Navegante para que Ceuta regrese a manos peninsulares, siendo Pedro Meneses su primer gobernador. En el año 1580 pasaría a ser española.



Melilla tendría que esperar al año 1497 para regresar a la Hispanidad gracias a los cristianos de Castilla y León. Una armada enviada por el duque de Medina Sidonia, Juan Alonso Pérez de Guzmán, desembarcó y restableció la ciudad romana, que estaba en ruinas. 


Y sigue siendo española hasta estos días.




Betis


Betis


¿Se podría renombrar el rio Guadalquivir como Betis?

Es el nombre que ya tenía cuando los romanos conquistaron la ciudad que llamaron Hispalis, la actual Sevilla. Algunos estudiosos sostienen que después llamaron Hispania al territorio celtíbero, esto es: la Tierra de Hispalis. E hispanos a sus naturales; hoy día se nombra a los sevillanos como hispalenses, pues sino sevillanos seríamos todos, incluyendo a los de América.

No me parece mala idea esta, Sevilla fue de facto la capital de España durante más de un siglo, el Siglo de Oro.

Incluso se podría reabrir el trazado ferroviario de la Ruta de La Plata, ¿qué les parece la idea?

Podrían comenzar por renovar el trazado entre Sevilla y Mérida, y Cáceres, donde empalmaría con la línea de Lisboa.



¡Un poco de buen humor, amigos!

Que ya no se puede ir a peor, supongo. Igual me estoy dejando llevar por donde mi nariz me dirigue, olfatea primavera. ¿Estarán saliendo ya las setas de los césares? A mí me encantan con un huevo frito, así, tal cual. El universo de los hongos permanece ignorado para nosotros y resulta que... ¡están por todas partes!



¿Cómo podríamos hacernos inmunes a sus efectos tóxicos?

Los hongos, en mi opinión, son de poca conversación, sobre todo cuando se enteran de que nosotros nos comemos sus... ¡órganos sexuales! De acuerdo, de acuerdo, a mí tampoco me sentaría bien que me lo hicieran. En algo estamos de acuerdo.



El Betis ha bajado bien crecido estos días pasados y me cuentan que los hispalenses están muy preocupados, que si va a ser el Cambio... Cromático, sí. Que están cambiando su piel al verde y les crece verdín detrás de las orejas. (Hay que lavarse, amigo) Que no están acostumbrados como los compostelanos, y yo les digo que mejor harían montando una Casa de La Troya en la calle Sierpes, o donde la Casa de Pilatos. Por allí cerca.



Solo he estado unos días seguidos en Sevilla, unas vacaciones, pero ya con eso me quedó un trocito de corazón al lado de la Maestranza, a los pies de la estatua de Curro Romero. Bueno, y otro trocito donde las taquillas del Real Betis Balompié, que aquel domingo jugaba fuera. ¡Esnif! ¿Serían capaces los sevillís de raigambre de aprender a bailar muñeiras? Digo, por si no para de llover.

Al fin y al cabo fueron los gallegos con su flota y los leoneses con su tropa los que echaron de la ciudad a los sarracenos.

Cosas de la historia hispalense, poca gente sabe hoy día que al rey Fernando III de León y Castilla ya lo consideraban santo en vida, sí. Cuando salía a pasear por las calles montado en su caballo blanco con su sombrero de paja con borlas las gentes, moros y cristianos, se arrodillaban a su paso. ¡Cómo no iba a ser santo el hombre!



Su padre, el rey Alfonso Fernandez de León, le dejó, según su testamento, 23 hermanos y hermanas, que eran los que él recordaba cuando se sintió enfermar en Sarria, Lugo, camino de Compostela. Don Fernando por su parte tuvo 15 hijos con sus dos esposas sucesivas. Muchas bocas que alimentar me parecen a mi, incluso siendo rey; así que al muchacho que comenzó su carrera siendo rey de Toledo no le quedó otra que estar cada poco batallando reconquistando Alicante y Murcia y media Vandalucía sarracena para dar de comer a semejante tropa.

Lo que se gastaría este hombre en bodas y bautizos... solo Dios lo sabe.

¡Si las piedras hablaran! Como decía Antonio Gala, nos contarían tantas historias...


DESCLASIFICACION UAP 1

  Contribuyendo a la desclasificación de UAP. Vídeo que filmé un fin de semana, en la Villa de Luanco, Asturias, en septiembre de 2014. La ...