DESCONOCIDOS ANCESTROS EUROPEOS

 


Por causa de la muy deficiente educación, además falseada con un insostenible ideario político, la mayoría de los jóvenes españoles ignora la complejidad genética que tenemos, así como la de nuestros hermanos portugueses.

Para las tres últimas novelas que he publicado este año tuve que poner al día mis conocimientos sobre este asunto.

Resumiendo: Sobre un sustrato de pueblos, que no sé si podríamos llamar Íberos, se fueron superponiendo con el paso de los milenios, en sucesivas migraciones, gente que provenía de Centroeuropa, cazadores y recolectores, y del Asia Menor, agricultores y ganaderos.

Aproximadamente hace 3.000 años, en la Edad de Bronce, llegaron pobladores procedentes de la zona del Mar Caspio con sus carros de dos y cuatro ruedas, tirados por burros y bueyes, y los guerreros montados a caballo. La genética masculina de los peninsulares resultó muy alterada, no así la femenina pues estos “caballeros” venían con pocas mujeres.



600 años más tarde comenzaron a atravesar los Pirineos unos pueblos centroeuropeos con una cultura ya de la Edad de Hierro, que denominamos Celtas o Galos. De ellos provienen nombres como Celtiberia y Galicia. Fue otra capa a mayores que se añadió.

Los romanos invasores y sus sucesores visigodos apenas dejaron rastro genético en el acerbo peninsular, pues no se mezclaban con los naturales del territorio. Sí, en cambio, dejo buena muestra un grupo de pueblos que llamamos los Suevos, en el occidente peninsular. A finales de su escaso reinado, muy violento, acogieron cristianamente a refugiados de la Isla Británica en la costa noroccidental, venían huyendo de los invasores anglo-sajones, y su barbarie. Así fueron llamados Pelayos, y Alemanes los germanos.



La tiranía goda y su sucesora musulmana les barrió de la historia escrita, pero la genética canta y cuenta estas verdades sobre cómo somos los españoles y portugueses.

Quedaron residuos de bereberes en la zona del río Miño, por la acogida cristiana que les dispensaron un par de reyes de Oviedo, Ramiro y su hijo Ordoño, y algunos pocos rastros más en algún lugar del sur peninsular, casi indetectables.

La dominación musulmana y alguna otra gente que anduvo por aquí hasta los Reyes Católicos no dejó trazas visibles en nuestro ADN. No se mezclaban más que entre ellos mismos.

Y llegamos a nuestros días, con millones de inmigrantes establecidos por aquí y por allá.

Pregunto: de seguir en este plan... ¿quedaran los españoles, los naturales, de raza, siendo reducidos en reservas?

Tal vez ya nos estarán buscando sitio en la España... Vacilada.

Yo recomendaría a mis amistades alguna zona de la provincia de Zamora, de clima muy benigno.


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