Hablar español no es pensar como un español
La lengua española es una herramienta extraordinaria que yo utilizo diariamente; otra cosa muy diferente es ser español y discurrir como tal, como un natural de este territorio.
Durante años he leído autores como Borges, García Márquez y Juan Rulfo, extraordinarios, pero no son españoles como Cela, Umbral y Juan Manuel de Prada. Las referencias y los incentivos son diferentes, como son diferentes el vino argentino y chileno del español. La Hispanidad son muchas razas más o menos mezcladas. El lenguaje español nos da un marco, un escenario, pero las obras que en él se representan pueden ser muy diferentes.
Los españoles somos europeos, de raigambre; aquí están nuestras historia y referencias principales, América fue tierra de descubrimiento y conquista hace cinco siglos. Ahora son colonias del habla inglesa y la deuda financiera, impagable para ellos.
Concederles derecho a votar en España a los que no son naturales de esta tierra más que lejanamente, ni vecinos de alguna villa o ciudad, que no son provinciales, me parece una engañifa de libro. No están empadronados en un lugar, una parroquia, municipio o cabildo, lo están en un consulado americano, esto es así.
¿Tienen derecho al pasaporte español?
Tal vez, si nos ponemos, lo tendría medio Hispanoamérica, comenzando por la gente de Puerto Rico, pero si les dejan votar aquí, en elecciones estatales o municipales, me parece que es cuanto menos un hecho doloso, de mala fe.
Si finalmente se lo permiten puede que sea la hora de romper la baraja... y las putas al río.
Una cosa es que esas gentes, de otras razas, hablen y escriban parecido y otra que sean como nosotros. Tenemos el mismo marco, el mismo visor, pero las películas son diferentes. Es mi opinión sincera, que estoy todos los días en contacto con hispanos.

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